Así daña el alcohol nuestro sistema digestivo

Así daña el alcohol nuestro sistema digestivo

El consumo excesivo de licor daña la microbiota intestinal, la cual es determinante para el sistema inmunitario y el combate de enfermedades.

 

Son socialmente aceptadas pero eso no quiere decir que sean buenas. Hablamos de las bebidas alcohólicas, cuyo efecto nocivo para la salud es más que conocido.

 

El consumo de licor afecta todo el cuerpo, pero, ¿se ha preguntado qué le hace exactamente al sistema digestivo? Aquí le contamos.

 
 

Altera la microbiota intestinal

La microbiota o flora intestinal está compuesta por un conjunto de microorganismos que habitan en el tracto digestivo y, principalmente, en el intestino grueso.

 

Dentro de sus funciones están la de terminar de descomponer y fermentar algunos alimentos que pasan al colon, así como la de ayudar en la absorción de ciertas vitaminas. Ambas acciones contribuyen con un sistema inmunitario más fuerte.

 

La flora intestinal está asociada con la disminución de los mecanismos inflamatorios del cuerpo y, por tanto, con la protección contra enfermedades, incluidos ciertos tipos de cáncer.

 

Por ello, conservarla en buenas condiciones es indispensable para la salud, algo que resulta difícil si la persona consume alcohol, sobre todo si lo hace en forma desmedida, explica la gastroenteróloga Lauren Valerio.

 

“El consumo de alcohol altera la microbiota intestinal. Puede ocurrir por dos mecanismos: que disminuya la capacidad de movimiento del intestino, y que eso provoque disbiosis (desequilibrio en la flora intestinal), o que se produzca una alteración en las bacterias que habitan en nuestro colon”, comenta la especialista.

 
 

Aumenta la cantidad de ácido gástrico

El alcohol incrementa la secreción de gastrina en el estómago, una hormona que ayuda en la producción de ácido gástrico.

 

Según Valerio, el estómago tiene una capa de piel llamada mucosa, sobre la mucosa existe una capa aislante sobre la cual se sitúan las secreciones gástricas o el ácido gástrico. Esa capa de moco protege al estómago del ambiente ácido.

 

“Cuando consumimos licor en exceso, aumenta la secreción de ácido y ese aislante (capa de moco) que está entre la mucosa del estómago y el ácido, no da abasto para aislar al estómago”, prosigue la gastroenteróloga.

 

Al dañarse la capa que protege al estómago del exceso de ácido gástrico, pueden aparecer enfermedades como gastritis, que es, justamente, una inflamación de la mucosa del estómago, afirma la especialista.v

 

Incluso si el consumo de licor es muy excesivo, pueden aparecer sangrados digestivos y las famosas gastritis erosivas o úlceras, advierte Valerio. Estas últimas se originan cuando la piel que protege el estómago del ácido se quema.

 
 

Relaja el esfínter esofágico inferior

El esfínter esofágico inferior es el músculo que está entre el esófago y el estómago, el cual evita que la comida se devuelva del estómago hacia el esófago.

 

Con el consumo de alcohol, este músculo se relaja, lo que permite el paso de los alimentos del estómago al esófago. Eso es lo que conocemos como reflujo cc.

 
 

Más propensión a padecer cirrosis

La cirrosis es un daño irreversible del hígado, expresa Valerio. Sus síntomas son muy variados: puede haber cansancio, color amarillento de la piel, cambios en las características sexuales, formación de vasos capilares en el abdomen, entre otros.

 

“El alcohólico es más propenso a padecer cirrosis porque el alcohol se metaboliza en el hígado y, al ser metabolizado en el hígado, el hepatocito, que es la célula del hígado, se inflama cuando hay exceso de licor. Por eso se produce la cirrosis”, continúa la especialista.

 
 

Promueve un lento vaciamiento del estómago

El proceso de vaciamiento del estómago es más lento, puede incluso hasta duplicarse, esto genera síntomas de reflujo (agruras, llenura, náusea) así como vómitos.

 
 

Más daños

Otros de los perjuicios ocasionados por la ingesta desmedida de alcohol son:

 

  • Incrementa la concentración de cortisol, la hormona encargada de responder ante el estrés.
  • Reduce la absorción de sodio y agua en el intestino, lo que puede derivar en deshidratación.
  • El consumo de licor se asocia con la ingesta de comida chatarra, y esto, a su vez, con un deterioro general de la salud.
  • Capacidad de absorción reducida para diversos carbohidratos, proteínas y grasas, lo que puede llevar a deficiencias nutricionales.
  • Disminuye la absorción de ciertas vitaminas presentes en los alimentos. v

 

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